Las personas resilientes consiguen mantener un equilibrio estable sin que afecte a su rendimiento y a su vida cotidiana, desarrollando conductas positivas, enfrentado adecuadamente las circunstancias, al utilizar sus habilidades para ello; lo cual se consigue a través de un proceso de interacción entre la persona y el contexto en el que vive.

Algunas de las capacidades o habilidades que se observan en las personas resilientes y que cada uno de nosotros puede ir desarrollando son:

Además, asumen las dificultades como una oportunidad para aprender, viéndolas de manera objetiva, reconociendo que no todo se puede controlar, siendo flexibles al cambio, buscando ayuda y apoyo en otros cuando lo necesitan; e incluso llegar a pensar en cómo ayudar a otros a partir del aprendizaje obtenido de dicha experiencia difícil.

Podemos encontrar diferentes ejemplos de personas resilientes a lo largo de la historia como Nelson Mandela, e incluso en personas cercanas a nosotros.

Te invito a reconocer que somos frágiles y aceptarnos como tal, pero también la fuerza que hay en nuestro interior, sin negar el dolor que conllevan estas situaciones difíciles; no perdamos la esperanza, aunque el futuro se vea desolador, y utilicemos todos las capacidades, habilidades y talentos que poseemos para hacer frente a esta realidad en la que nos encontramos, y cualquier situación adversa; y más adelante, podremos ver los frutos de esta valiente respuesta.

Para finalizar este texto quiero invitarte a que pienses quiénes han sido para ti ejemplos de resiliencia.

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